miércoles, 4 de enero de 2012

Receta de pavlova

La pavlova no suele encontrarse entre las recetas de repostería más habituales, aunque lo cierto es que en Europa del Este es un plato muy popular. Siempre que se elabora un libro con recetas de postres de dicha zona, este plato ocupa un lugar destacado. Su origen, sin embargo, se sitúa nada menos que en Australia, y es bastante peculiar: se dice que se creó en honor a la bailarina rusa Anna Pavlova (de ahí su nombre) en un hotel de Perth, Australia, durante un viaje en el que se hospedó allí. 


Se trata de un postre muy similar al merengue, tanto en su aspecto como en su forma de elaboración. Éstos son los ingredientes que precisaremos: 

-4-6 huevos blancos, sal, ocho onzas de azúcar, vinagre (basta con una cucharada), media cucharada de vainilla (esencia), harina (dos cucharadas pequeñas)

Comenzamos!
Antes que nada tenemos que precalentar el horno a 200 grados centígrados. Mientras tanto iremos batiendo las claras de huevo y la sal, añadiendo poco a poco a la mezcla el azúcar, la vainilla y el vinagre. Seguiremos batiendo el tiempo que sea necesario hasta que advirtamos que la masa ya se ha vuelto compacta. 

Tenemos que extender la masa en una superficie circular (que antes tenemos que engrasar con algo de aceite, para evitar que se quede pegada), y abrir un hueco circular en el centro. Por último, ya sólo tendremos que hornear toda la mezcla a 200 grados centígrados durante diez minutos. Después de este tiempo hemos de bajar a 130 grados y dejarlo así durante una hora, más o menos. 

En su presentación habitual, la pavlova suele acompañarse de fresas, kiwis o nata montada. Es importante que repose un tiempo en frío para que adquiera el aspecto cremoso y crujiente que le caracteriza. 

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